Sal...

Ojalá pudiera parar
para ya de llorar
este dolor maldito
que arrastraré al final.
Finales eternos de envidia
envidias envueltas en sal
sales que calman heridas
heridas de amor y azar.
Las dudas tan limpias y tibias
dulces, sin amor ni paz
que vienen llenas de angustia,
que es imposible callar.
Callen esos gritos tristes
clamores de libertad.
Malditos los gritos libres
que van cubiertos de sal.
Comentarios