Aquí estamos los dos, solos, acompañados, observándonos a los ojos, estrechándonos el corazón aunque no las manos. Tu mirada, no es la tuya la busco, pero siento miedo la encuentro, pero no es la tuya. El desván crece, se divide, se separa tú estás allá, yo aquí. Mi corazón se desgarra, el tuyo no lo sé, mi mano se acerca... muy tarde. Este poema lo escribió mi padre hace algunos años es de mis poemas favoritos... Mucha gente que lo ve colgado en la pared de mi casa piensa que yo lo escribí pero no... Él merece todo el crédito.