Sin título...
Esta necesidad de escribir, de explotar, de mirar y volver a mirar. Observar todos los cadáveres, la sangre y el dolor, no hay más en este paisaje lúgubre y obscuro. Con tanta pasión lucharon por sus ideales y de nada les sirvió. La muerte como jugando les arrancó los cuerpos y como almas en pena, condenados, fueron a vagar a este mundo ya sin rumbo y sin ilusiones. Ya no hay sueños ni oraciones, las plegarias han callado y las dulces luces se han apagado...